El chelista español Adolfo Gutiérrez Arenas participa este verano en el festival de música del monasterio de Valdediós. Hijo del compositor Adolfo Gutiérrez Viejo, Gutiérrez Arenas se encuentra en un momento dulce de su carrera como solista, tras haber debutado el año pasado con la Orquesta Sinfónica de Londres en el Auditorio Nacional de España en los ciclos de Ibermúsica.
¿Cómo será el concierto de Valdediós?
Hace años que vengo colaborando con este festival. En esta ocasión, el 20 de agosto ofreceré un recital que también repetiré en uno de los ciclos musicales de Ibermúsica y, probablemente, también para la Sociedad Filarmónica de Oviedo. En el programa estarán las Piezas de fantasía de Schumann, la Sonata en mi menor para chelo y piano de Brahms, la Sonata nº 5 de Beethoven y la Sonata de Cesar Franck, que es original para violín pero que también se suele tocar con chelo.
¿Se considera un artista asturiano?
Aunque nací en Alemania, toda mi familia es de León. Empecé con Asturias como con el chelo, tarde. Vivía en Alicante, donde tenía un asma terrible. Mi familia decidió venir a Asturias para salvarme porque, literalmente, no podía respirar. Aquí empecé a respirar y a aficionarme al surf. Antes simplemente no podía realizar ningún deporte porque era un niño enfermo. Estoy convencido de que parte de todo el cariño que hemos cogido a Asturias es por esta razón, porque, de alguna manera me salvó la vida.
¿Cómo empieza a tocar el chelo?
Comencé con el piano pero, a los 14 años, empecé a tocar el chelo sin muchas ganas, justo cuando nos marchamos a Madrid, donde mi padre se hizo cargo del Coro Nacional de España. Sorprendentemente avanzaba muy rápido. De repente me vi estudiando en Boston con Bernard Greenhouse, un gran maestro del chelo que, probablemente era el último discípulo de Casals vivo y que, por desgracia, ha fallecido hace un par meses con más de 90 años. En Boston comencé a ofrecer algún concierto. Después, en el 2002 toqué con la OSPA mi primer concierto con orquesta, interpretando el Concierto de Schumann.
¿Su padre, Adolfo Gutiérrez Viejo, no le ha escrito ninguna obra?
El año pasado estrené en Holanda un fragmento de una serie de seis variaciones que tuvo mucho éxito. Espero que pronto escriba el resto para hacer lo propio con las restantes.
Le están saliendo importantes compromisos artísticos.
Lo que más puertas me ha abierto es la grabación de la integral de las Suites de Bach para chelo, pero también la inestimable ayuda del prestigioso promotor Alfonso Aijón. En mi casa, Bach ha sido como el comer. La conexión entre este compositor y mis padres es tan absoluta que, incluso en este momento, mi padre está interpretando la integral de sus obras para órgano.
¿ Qué tipo de chelo tiene?
Tengo un Ferdinando Garinberti de 1933, un buen violonchelo que, sin embargo, supone una rémora cuando tengo que tocar junto a una orquesta como la Sinfónica de Londres, cuyos chelistas tienen mejores instrumentos que el mío. Por desgracia, en España no existe la cultura de que un banco o fundación compre un instrumento de calidad para ceder a un artista, como sí sucede en Estados Unidos. La calidad de un instrumento nunca puede suponer una disculpa pero, efectivamente, para hacer una carrera de primera, hay que contar con un instrumento de pareja calidad.
¿Qué virtudes y defectos ve en nuestra región dentro del mundo de la música?
Oviedo tiene una programación musical envidiable que otras ciudades tres veces más grandes no poseen en este momento. En lo que sí incidiría es en la necesidad de que la enseñanza musical sea siempre la de mayor calidad posible. También es importante que los políticos de cualquier partido se den cuenta de que en España la situación musical ha mejorado a pesar de las circunstancias y no gracias a ellas.

