La Orquesta Ciudad de Granada (OCG) también se suma a campañas de solidaridad. La formación granadina, que estará dirigida por Andrés Salado (Madrid, 1983) ofrecerá esta tarde, a las 20.30 horas un concierto en beneficio de Mundo en Armonía que contará con la presencia de su presidenta, la princesa Irene de Grecia para el proyecto Impulso al conocimiento. El programa, según el director, es "complejo y variado": contará nada menos que con la obertura de Fierrabras, de Franz Schubert, el Concierto para piano número 1 en Fa sostenido menor, op. 1, de Sergei Rachmaninoff, el Concierto para dos violonchelos en Sol menor, de Antonio Vivaldi y la Suite checa en Re mayor, op. 39, de Antonín Dvoràk.
"Es la primera vez que trabajo con esta orquesta, pero está siendo una experiencia muy gratificante", señala Andrés Salado, un director que, con sólo 27 años, ha dirigido a formaciones como la Orquesta Sinfónica Iuventas, el Divertimento Ensemble, la Banda Filarmónica Beethoven o la Orquesta de la Comunidad de Madrid. "Soy joven y el programa es muy complejo, con obras muy distintas entre sí. No es el programa habitual de una orquesta. Para mí es toda una experiencia ponerme al frente de una formación de la talla de la OCG. Los músicos me han ayudado mucho".
Al tratarse de un concierto extraordinario, los responsables de la programación han elegido un programa ecléctico que le dé a músicos y director la oportunidad de explorar varios campos. Junto al director actuarán como solistas los griegos Apostolos Palios, al piano en el concierto de Rachmaninoff, e Ionna Sira y Loukia Loulaki como violonchelistas en la obra de Vivaldi.
Andrés Salado comenzó su andadura musical tocando instrumentos como el piano, la flauta y el violín, aunque finalmente se decantó por la percusión. Consiguió el título de profesor de percusión en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Sus actividades como percusionista le han llevado a tocar con grupos como Neopercusión y Okho Percussion. También fue el fundador de los grupos Marimbau y Vigomá. Entre sus profesores se encuentran músicos de la talla r de John Bergamo, L.H. Stevens o Rainer Seagers.
En su faceta de director de orquesta, Salado a estado ligado a formaciones como la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid, la Joven Orquesta Nacional de España o la Orquesta Joven de Extremedura. El músico se ha formado con directores como Miguel Romea, José Trigueros, Peter Rundel, José Miguel Pérez Sierra o Antoni Ros Marbà.
Salado es el ejemplo de una nueva generación de músicos de un alto nivel que ha surgido en España en los últimos años tanto en el campo de la composición como en el de la dirección o la interpretación, un fenómeno que resulta muy llamativo.
"Yo creo que eso se debe a un cambio de mentalidad en el propio país", comenta. "En Europa siempre se ha dicho que la calidad musical estaba en España, pero que la técnica estaba en otros países. Hasta ahora teníamos como una especie de complejo de inferioridad que era absolutamente falso y erróneo. En la Orquesta Mahler, por ejemplo, hay 30 músicos españoles. Hasta tal punto que se están planteando crear una Orquesta Mahler España". "Además", añade, "aparte del cambio de mentalidad que se ha producido en los conservatorios, algunos de los cuales son muy buenos, está el hecho de que se hayan creado iniciativas como la de la escuela de Barenboim de Andalucía. Se están formando muy buenas canteras musicales en las comunidades autónomas, y eso es esencial como estímulo".
Granada Hoy | Jesús Arias
